El Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara alta del Parlamento británico ha hecho público un comunicado en el que afirma que la falta de investigaciones científicas sobre el uso de la nanotecnología dentro del sector alimentario por lo que la EFSA no puede regular adecuadamente este tipo de productos.
Según este comité, la aplicación de la nanotecnología, tanto en los alimentos como en sus envases, se incrementará fuertemente durante la próxima década, pero no hay mucha información sobre su seguridad.
Lord Krebs, presidente del Comité, afirmó que la nanotecnología ofrece beneficios significativos a los consumidores pero es importante que haya una detallada y exhaustiva investigación sobre las posibles implicaciones para la salud y la seguridad.
El mercado mundial de nanotecnología para comida estaba valorado en unos 410 millones de dólares en el 2006 y se espera que crezca hasta los 5.600 millones en el 2012.
Hay al menos 600 productos con nanomateriales en el mercado, pero, aproximadamente, sólo el 80 por ciento de ellos son alimentos o están relacionados con los alimentos, y de ellos sólo dos están disponibles en Reino Unido.
El informe pide nuevas normas que insten a las empresas alimentarias a informar a los reguladores sobre cualquier trabajo que estén haciendo con nanopartículas para comida y que se habilite un registro público voluntario de productos y envases alimenticios que contengan nanomateriales.
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Científicos del Instituto Superior de Alimentación y Nutrición (TIFN) de Wageningen, Países Bajos, han dado a conocer una novedosa tecnología que permite una reducción de hasta el 25% de sal en los productos alimenticios, sin pérdida del gusto y sin utilizar sucedáneos de sodio, saborizantes ni aromatizantes.
Esta innovadora tecnología es el resultado de nuevos conocimientos sobre cómo los consumidores perciben el sabor de la sal. Se basa en una distribución de la sal en el producto para que el sabor de la sal se aumente, de manera que la cantidad de sal añadida a los productos puede reducirse. Esta tecnología de distribución es especialmente adecuada para productos como el pan, embutidos, queso y aperitivos. Los científicos del TIFN han demostrado que esta tecnología también puede aplicarse a la reducción del contenido de azúcar de los alimentos, sin pérdida del sabor.
Los alimentos consumidos a diario, como el pan, la carne y productos cárnicos, quesos y comidas preparadas y aperitivos contienen altas concentraciones de sal y contribuyen hasta en un 70% de la ingesta diaria de sal. Una reducción sustancial de la ingesta de sal evitaría 5,2 millones de accidentes por enfermedades cardiovasculares al año, la mitad de los cuales son fatales, según los expertos de Acción Mundial sobre la sal y la salud.
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Este Reglamento enumera las sustancias nutritivas que pueden añadirse a los alimentos “dietéticos” con excepción de los preparados para lactantes y de continuación y los alimentos infantiles a base de cereales que se regulan por sus normas específicas.
El Reglamento, que entra en vigor a los 20 días de su publicación derogará, con efectos desde 31 de diciembre de 2009, el Real Decreto 956/2002, de 13 de septiembre, por el que se aprueban las sustancias que pueden añadirse para fines de nutrición específicos en los preparados alimenticios destinados a una alimentación especial (dietéticos).
Pueden leer el documento en formato PDF aquí.
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